Ante todo, definir al moscón como ese tío que no te interesa para nada, pero tú a él lamentablemente sí. Lógicamente si un chico te interesa no será nunca un moscón por más que se le pueda identificar en alguno de los grupos.
Vamos con la clasificación:
MOSCONES SOMBRA
Los moscones sombra no intentan darte conversación, no te piden fuego y tampoco te lanzan miradas esperando una reacción por tu parte. Este grupo es sigiloso y cansino, muy muy cansino. Tú estarás bailando, a tu rollo y él se situará justo detrás de ti. No te tocará pero si se mantendrá lo suficientemente cerca para que, en caso de que tu te muevas lo más mínimo lo notes cual pasmarote en tu espalda. Intentar recuperar tu espacio vital dando un paso hacia delante es inútil, pues el te imitará. Los codazos no siempre funcionan pues algunos de estos seres parecen encantados con cualquier tipo de contacto “casual”.
MOSCONES PASMAROTE
Éstos son una variante de los moscones sombra. A diferencia de los anteriores, los pasmarotes no siempre se sitúan detrás de ti. Se colocan estratégicamente, normalmente a tu lado y su actitud es mucho más pasiva, aunque no menos molesta. Lo suficientemente cerca para no permitirte muchos movimientos, te limitan muy mucho cualquier opción de bailar cómodamente sin encontrarte con ellos. Se quedan tiesos como estatuas y aunque te muevas sabrán encontrar el sitio para seguir estorbando.
MOSCONES PASILLO
También conocidos como sobones de paso. Aprovechan cualquier desplazamiento para meter mano. Si eres tú la que se va, te cogerán por la cintura, te estirarán del brazo o incluso te darán una palmadita en el culo porque saben que hay más posibilidades de recibir una mirada de odio o un bufido/insulto que no la hostia que realmente se merecen. En caso de ser ellos los que se desplacen los reconocerás porque notaras unas manos que te cogen por donde no deben y/o permanecen más rato del necesario en tu cuerpo si lo único que pretenden es apartarte para pasar. Lamentable.
MOSCONES BAILARINES
Aquí hay que diferenciar a los simpáticos de los cansinos. Ambos se caracterizan por ser unos “motivados” que rozan la hiperactividad. Bailan cada canción como si fuera la última, viven cada nota y esperan que tú hagas lo mismo. Para ello te cogerán de la mano (de la cintura en casos de confianza gratuita) y te invitaran a acompañarles en su hiperactividad. Para mi hay que diferenciar a los moscones bailarines inofensivos (o simpáticos) que normalmente se limitan a cogerte de la mano y menearte un poco, sonrisa de flipado en su cara, y a veces algún comentario del tipo “baila mujer, que te veo muy parada” (insisto: parada según su punto de vista nacido de la emoción del momento). Si les sigues el rollo o no dependerá de ti y si le sonríes, haces un amago de meneo y le sueltas la mano será suficiente para que él se quede tranquilo y contento y se vaya a seguir repartiendo felicidad.
Muy distinto es el moscón bailarín sobón. Este te cogerá de la mano, la cintura o de donde pueda e intentará menearte a su ritmo que generalmente no acaba de coincidir con el de la música que suena. Y es que no acabo de entender esta manía de bailar “agarrao” en una discoteca y de moverse como si fuera reggaeton (si estás en una discoteca salsera es otra historia, por las que me muevo yo no se estila mucho…). Este te sonreirá mientras intenta meterte mano y librarse de él no siempre es sencillo porque en cuanto le sueltes la mano, te agarrará la otra o se te arrimará cual lapa en pleno ritual de apareamiento.
MOSCONES CONVERSADORES
Un clásico. Pueden pedirte fuego, ofrecerte cubata o directamente saludar. Hola. Hola. ¿Qué tal? ¿Vienes mucho por aquí? Bien, bueno… Contestar a algo tan tonto es el primer error porque lo que para ti es simple educación para él es una invitación a una conversación que posiblemente no te interesará lo más mínimo. Te contará de donde es (te preguntará si tú eres de allí, de que barrio… si, de que barrio también), estudias o trabajas (te contará su vida laboral o su ausencia) y cualquier otro asunto que le venga en mente. Sonrisas y seguir bailando con cara de esta historia no va conmigo no son suficientes, nunca. Él te seguirá hablando, preguntando, buscando tu mirada y tu oreja. Ya puedes ponerte a dar saltos que él esperará paciente a que vuelvas al suelo. Y, no te preocupes, éstos suelen aparecer cuando la canción que suena en la discoteca te encanta, más te guste la canción, más rato lo tendrás ahí pegándote la chapa. Si, Murphy no descansa ni de fiesta.
MOSCONES EN GRUPO
A éstos los ves venir (normalmente). Grupo de chicos. Se situará cerca de tus amigas y de ti y empezará su fichaje… Esto es algo que a mi personalmente me cabrea profundamente, ese momento miradas fichaje como si estuvieran en un restaurante eligiendo que plato se comerá cada uno…. (quien dice comerá, dice piensa que se comerá). Y ese es el momento de cambiar tu ubicación en el local o esperar al ataque. Una vez situados lo suficientemente cerca se acercará solo uno de ellos, se presentará, te dará una mínima conversación (o no) y empezará a introducir a los demás, que irán llegando uno a uno, te los presentará a ti y a cada una de tus amigas. Como si invadieran un país, cuando estéis acorraladas empezaran sus técnicas de moscón individual, cada uno con la víctima correspondiente. La única esperanza es que en casos así suele haber alguno que no está interesado en molestar y se limitará a “bailar” a tu lado mientras su/s amigo/s intenta/n ligar y pega/n la chapa a tu/s amiga/s.
MOSCONES SOLITARIOS
Tipos que van solos a la discoteca. Los verás en la barra pidiéndose algo, paseándose entre la gente o quietos en medio de la pista, nunca bailando. Ellos no bailan, se menean un poco, pero no bailan así que en ocasiones pasan a formar parte del grupo de los pasmarotes. No sé si tiene alguna relación con el hecho de que estén solos, pero cuando un moscón solitario ficha una víctima, su mirada se clavará en ella de manera persistente e inalterable (algo que a mi personalmente me fascina pues soy de las que se distraen con una mota de polvo). El acercamiento suele ser lento pues les gusta recrearse en ese particular juego de miradas unidireccional, así que por lo general son bastante fáciles de evitar.
MOSCONES GUIRIS
Los más mejores, sin duda. Tan fáciles de despachar como no entender (o no querer entender) lo que te dicen. Un no te entiendo y cara de circunstancias será suficiente siempre que se limite a hablar y no vaya en plan moscón bailarín. Otra historia son los guiris que hablan tu idioma: sudamericanos, italianos que chapurrean el castellano, etc. Éstos son más dados a conversar y conversar (sigas o no el rollo) y no se dan por vencidos fácilmente.
MOSCONES BORRACHOS
Y por fin el grupo de los borrachos o “petaos”. Si se trata de un moscón borracho y conversador, será una conversación complicada de mantener del tipo no me chilles que no te entiendo. Los borrachos repiten lo mismo una y otra vez, no vocalizan y algunos tienen poco control de la saliva al hablar. A esto hay que añadir la ausencia de equilibrio y su manera de avanzar torpe y accidentada. Por ello, si además de borracho se trata de un bailarín, tu integridad física corre peligro. Sin embargo, este grupo tiene una gran ventaja sobre el resto y es que son muy muy fáciles de despistar. Huye sin prisas, no te seguirán mucho rato.
MOSCONES SALVADORES
También llamados moscones parásito, viven de los otros moscones. Cuando un moscón salvador ve a una chica en apuros (recibiendo el ataque de alguno de los anteriores), el moscón salvador irá a su rescate sin dudarlo dos veces. “¿Te está molestando? Tío, no ves que no le interesas…” Lo que deberían saber estos tipos es que los caballeros andantes gustan a muchas, pero no a todas. (Algunas preferimos librarnos solitas de los moscones). Pero este grupo va de listo y no se da cuenta que ser un moscón salvador no te hace mejor que ser un moscón de cualquier otro tipo .